¡Cuándo llegamos a casa…!
Claro, era un quilombo, le había arruinado el cumpleaños a mi hermana, Veronica, la novia de César estaba ahí hacía como dos horas, mi vieja sale de la casa, ve el auto y se larga a llorar, mi viejo no me agarró de los pelos porque no es un tipo violento. Pero me re-pu[t]eó, y claro, merecidamente. ¡¿Qué por qué metes a todos en tu quilombo!? ¡¿Qué por qué no te las arreglas solo!? ¡Qué sos un desconsiderado! ¡Le ca[g]aste el cumpleaños a tu hermana!, etcétera, etcétera, etcétera.
