Ahh, la com-pu-ta-ción, el milagro de los bits y bytes. Yo recuerdo que de niño mi vieja un día me dijo (hablando de la modernidad) −es que ahora con las computadoras todo es más rápido y mejor.
Y yo asentí, claro, lo decía mi santa madre. Pero luego crecí y me di cuenta −cuando profundicé con “las computadoras”− que estos bichos resuelven muchas cosas, pueden hacer que muchas cosas se hagan más rápido, las buenas y también LAS MALAS (cosas) que inventa el ser humano, diariamente. Como por ejemplo el fraude!
Una vez mirando mis factura telefónica me imaginé cuán fácil sería hacer un algorítmo que al azar agregue a todas las facturas que emite esa compañía un poquito más de pulsos, solo un poquito, digamos algo como para recaudar $10M más, si igual, en 4 o 6 millones de usuarios tomados al azar, ¿quién se va a dar cuenta? Y si se da cuenta… ¿Cómo lo prueba? El algorítmo me cuesta unos $10.000 mangos (siendo generoso) de uno de los programadores CORE de la aplicación, si lo aplico sistemáticamente durante varios meses recaudo unos millones más, ¿cuánto puedo gastarme en pagar algún que otro juicio perdido? ¿Dos? ¿Tres millones? Juassss!
¿Y si en vez de modificar cosas que cuentan guita, modifico cosas que cuentan votos? Ahhhh, ahí se pone más leeeeenda la cosa, con poder, mucho poder puedo hacer mucho más que $10M de mangos (y no lo tengo que repartir entre accionistas), puedo hacer… bueno, casi lo que quiera (hasta que me pesquen, pero como todo egocentrico que tiene poder está completamente seguro que durará para siempre y que no hay forma de que lo pesquen).
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A través del excelente trabajo que hacen los chicos de
Ay mi vida! No se salva nada… SPAM en el celular, cartón lleno!
Hace ya algunos años estaba en un programa de TV por cable (