El software libre es un forma de construir tecnología que atrae sectores de los más diversos y heterogéneos. Dentro de su aparente caos genera software, movimientos sociales, políticas, documentación, conocimiento y por supuesto: negocios.
Las personas o grupos de personas que hay detrás de cada una de estas “creaciones” pueden estar unidas –en el mejor de los casos– por un denominador común (alguna de las cuatro libertades o todas ellas), pero en la mayoría de los casos ni siquiera por esto. No están juntos, no están siquiera amontonados, han llegado al mismo barco por diferentes caminos y buscan diferentes cosas.
En una sociedad global que está acostumbrada a buscar un centro, un único referente (un líder, una marca, una empresa, etc.) es muy difícil acostumbrarse a la idea de que en el mundo del software libre no hay semejante cosa. Para bien o para mal el software libre se rige por el esfuerzo de incontables personas, grupos, movimientos, líderes y empresas. Esto lo hace incontrolable, anárquico y –una de sus grandes fortalezas– imparable.
La Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (CAdESoL) se formó a mediados de 2009 para llenar el vacío de representación de empresas en el mercado local y es un jugador clave para el continuo crecimiento de esta forma de crear software en el país.